Una de las ventajas del proceso de soldadura láser es que no requiere una reposición constante de consumibles. Esto se da gracias a que los consumibles que necesitamos se pueden diferenciar en dos grandes grupos: un grupo que se encarga de cuidar la luz (protector de lente), para el cual va a ser fundamental la limpieza, y otro que es el que está en contacto con el material.
Este segundo grupo está compuesto principalmente por la boquilla, que tiene una reposición muy baja por dos razones principales: la primera es que, al tener una zona afectada por el calor muy baja, el desgaste del consumible es mucho menor que en otros procesos. La segunda razón es que, gracias a la ausencia de proyecciones, la boquilla puede soldar continuamente sin encontrarse con ninguna obstrucción.
De todas formas, para poder obtener buenas soldaduras es fundamental el mantenimiento y la limpieza de los pocos consumibles que este proceso posee. A continuación, repasamos cada uno de ellos.
Es el consumible que está en contacto con el material, y tiene una reposición muy baja por dos razones principales: al generar una zona afectada por el calor muy baja, su desgaste es mucho menor que en otros procesos de soldadura; y gracias a la ausencia de proyecciones, puede soldar continuamente sin encontrarse con obstrucciones. A diferencia de los demás consumibles, el blog no especifica una frecuencia puntual de limpieza o reposición para la boquilla.

Es importante mantenerlo siempre limpio, ya que de no ser así el equipo va a empezar a demandar más energía para el mismo trabajo.

Para mantener una correcta refrigeración del equipo es fundamental el recambio de agua destilada, que se realiza cada 6 meses.
Este consumible funciona igual que en el proceso MIG: dependiendo del material con el que se vaya a soldar, hay que cambiar el tipo de sirga utilizada. Lo ideal es reponer este consumible por cada rollo de alambre consumido.
Es el grupo para el cual va a ser fundamental la limpieza, ya que se encarga de proteger la calidad del haz láser. El protector de lente es el principal consumible de este grupo.
Es el grupo compuesto principalmente por la boquilla, que tiene una reposición muy baja gracias a la baja zona afectada por el calor del proceso láser y a la ausencia de proyecciones.
El protector de lente requiere limpieza externa cada 8 horas con hisopos de microfibra, sin tocar el centro del lente, y se repone luego de aproximadamente 200 horas de trabajo continuo. Los filtros del chiller necesitan recambio de agua destilada cada 6 meses, limpieza cada 3 cambios de agua, y reemplazo cada 18 meses.
La boquilla tiene una reposición muy baja, gracias a la baja zona afectada por el calor y a la ausencia de proyecciones que genera el proceso láser. La sirga se repone según el material a soldar, idealmente por cada rollo de alambre consumido.
La soldadura láser requiere pocos consumibles, divididos en dos grandes grupos: los que cuidan la luz (protector de lente) y los que están en contacto con el material (boquilla y sirga). Mientras el protector de lente y los filtros del chiller piden una limpieza y reposición regular, la boquilla y la sirga tienen una reposición mucho más espaciada. Mantener este pequeño grupo de consumibles en buen estado es fundamental para obtener soldaduras de calidad.