La corriente eléctrica no es ni más ni menos que un flujo de electrones que circulan a través de un material conductor, en nuestro caso un metal. Los electrones son partículas muy pequeñas de carga negativa que circulan en el interior del metal. Ese flujo, que en apariencia es caótico y desordenado, tiene un sentido de circulación que no varía y siempre va desde el terminal negativo (-) hacia el positivo (+).
Podemos pensarlo como un rayo: los rayos siempre caen desde el cielo (-) hacia la tierra (+), nunca al revés. Siguiendo esta analogía, en el lugar donde impacta el rayo (el conjunto de electrones) se concentra la mayor cantidad de temperatura, debido a la descarga de energía que se produce en esa zona.
En la soldadura con equipos inverter, que trabajan con corriente continua, ocurre lo mismo. El hecho de que estos equipos permitan conectar la pinza de masa y la torcha en cualquiera de los dos acoples (positivo o negativo) no es casual: nos permite elegir el sentido de circulación del “rayo”, es decir, del arco eléctrico de soldadura. Veamos cómo se aplica esto según cada proceso.

Si se conecta la pinza de masa al positivo (+) y la pinza porta electrodos al negativo (-), el haz de electrones va desde el electrodo hacia la pieza. Al impactar en la pieza, se concentra el 70% del calor en la pieza y el 30% en el electrodo, dando como resultado mayor penetración y menor sobremonta.

Con la pinza de masa conectada al negativo (-) y la pinza porta electrodos al positivo (+), el haz de electrones va desde la pieza hacia el electrodo. Se concentra el 70% del calor en el electrodo y el 30% en la pieza, dando como resultado mayor sobremonta y menor penetración.

El electrodo (alambre) deberá ser siempre positivo. Hay que colocar la torcha en el terminal positivo.

Para alambre autoprotegido "Flux", sin gas, el electrodo deberá ser siempre negativo.

Los modos en que puede figurar esta información son los siguientes:
Antes de soldar, hay que conocer a través de las fichas técnicas del fabricante la polaridad para la que fue diseñado cada material de aporte. Por ejemplo, el electrodo rutílico ER6013 puede utilizarse tanto con equipos de corriente alterna como continua, y en ambas polaridades, lo que lo transforma en uno de los electrodos más versátiles del mundo de la soldadura. En cambio, el electrodo básico ER7018 debe conectarse siempre con polaridad inversa (electrodo positivo).
El haz de electrones va desde el electrodo hacia la pieza. Al impactar, se concentra el 70% del calor en la pieza y el 30% en el electrodo, lo que da mayor penetración y menor sobremonta.
El haz de electrones va desde la pieza hacia el electrodo. Se concentra el 70% del calor en el electrodo y el 30% en la pieza, lo que da mayor sobremonta y menor penetración.
La corriente eléctrica circula siempre del negativo al positivo, concentrando la mayor temperatura en el punto de impacto. Elegir la polaridad correcta —directa o inversa— permite controlar dónde se concentra ese calor y, con eso, la penetración y el acabado del cordón. Este criterio aplica a todos los procesos de soldadura (MMA, MIG-MAG, FCAW y TIG), y siempre hay que verificar en la ficha técnica del fabricante la polaridad recomendada para cada material de aporte.