Ya mencionamos el principio de la soldadura por arco eléctrico: el proceso de soldadura por fusión en el cual la unificación de los metales se obtiene mediante el calor de un arco eléctrico entre un electrodo y la pieza a soldar. Por esto, hay una estrecha relación entre la corriente eléctrica y el proceso de soldadura, pero es importante identificar la corriente eléctrica en distintos momentos del proceso, ya que cumple funciones diferentes: no es lo mismo la corriente de alimentación del equipo, suministrada por la red eléctrica (monofásica o trifásica), que la corriente de soldadura que el operario configura para soldar. Esa señal inicial se va modificando de acuerdo a la tecnología disponible y al tipo de soldadura requerida.
Podemos hablar entonces de tres momentos: una etapa de alimentación o entrada (input), una segunda etapa de transformación de esa señal de entrada, y un tercer paso de salida (output), que es la señal utilizada para soldar.
Para entender qué distingue a la tecnología inverter, conviene primero repasar cómo funcionaba la tecnología electromagnética que la precedió, y luego cómo se resuelve hoy esa misma transformación.

Es la tecnología ya obsoleta de los equipos que trabajan con transformadores a bobinado. Contaban con un bobinado primario, atravesado por la energía de alimentación (por ejemplo, 220V monofásicos de corriente alterna). Como la corriente alterna (CA) tiene una dirección de flujo que va y viene en ciclos, el arco de soldadura con este tipo de corriente presenta cierta inestabilidad —un proceso imperceptible en velocidad, pero que se refleja en la estabilidad del arco.

Los equipos con tecnología inverter utilizan componentes electrónicos —siendo los transistores IGBT unos de los más importantes— para rectificar la corriente alterna de entrada, ya sea monofásica o trifásica, en corriente continua de soldadura. Esa energía pasa luego a transformarse en corriente alterna de alta frecuencia, con valores entre 20.000 y 50.000 Hz.
Es un tipo de corriente eléctrica en la que la dirección del flujo de electrones va y viene a intervalos regulares, en ciclos. Es la corriente que fluye por las líneas eléctricas y la que llega normalmente a los hogares desde los enchufes de pared. En Argentina, ese "ida y vuelta" se da a razón de 50 ciclos por segundo, es decir, una frecuencia de 50 Hertz.
Es una corriente de intensidad constante, en la que el movimiento de las cargas siempre es en el mismo sentido. Se puede obtener, por ejemplo, mediante un puente de diodos: componentes electrónicos que solo permiten el paso de la corriente eléctrica en un único sentido, a través de sus dos terminales (ánodo y cátodo). Si la corriente tiene un mismo sentido de circulación, el arco de soldadura será más estable y más fácil de soldar.
Es la forma de onda convencional de la corriente alterna, con una curva suave. Es la señal de salida habitual del equipo antes de cualquier transformación adicional.
Puede existir un nuevo output, que se da en el caso de la corriente de soldadura para aluminio. El aluminio tiene la particularidad de que el óxido de alúmina que se genera en su capa superficial tiene un punto de fusión muy por encima del que tiene el aluminio en sí, por lo que se requiere ese “ida y vuelta” que caracteriza a la corriente alterna para romper esa película dura y poder aportar material. Para esto, se vuelve a transformar la señal continua obtenida en el output, generando una señal alterna pero de forma cuadrada, y no sinusoidal. Esta señal es más eficiente desde el punto de vista del aprovechamiento energético en cada ciclo, lo que se refleja en un área mayor bajo la curva.
La corriente de alimentación de la red no es la misma que la corriente de soldadura: entre una y otra hay una etapa de transformación. Los viejos equipos electromagnéticos resolvían esto con transformadores bobinados, mientras que la tecnología inverter usa componentes electrónicos (como los transistores IGBT) para rectificar la corriente alterna de entrada en corriente continua de soldadura, y luego en alterna de alta frecuencia, logrando equipos más livianos y con un control más preciso del arco. Para soldar aluminio, esta señal se transforma una vez más en una onda cuadrada, más eficiente energéticamente, necesaria para romper la capa de óxido de alúmina de la superficie del material.